Acceso, formación y dinero

La Hermandad de la Diosa es una entidad sin ánimo de lucro, esto significa que no persigue una finalidad lucrativa sino estar al servicio de la comunidad. Por definición, eso quiere decir que nunca hay un repartimiento de beneficios, no que no pueda pedirse un pago por lo que ofrezca o que se carezca de actividad económica. Por poner un ejemplo: algunas ONGs se financian -además de con donaciones- ofreciendo servicios o tienen empleados para realizar su labor, de manera que tienen actividad económica aunque no se obtengan beneficios de ella.  En el caso de la Hermandad: no hay ánimo de lucro y el acceso es gratuito.

Como entidad religiosa, siguiendo el camino esbozado en los estatutos, estamos en proceso de crear nuestra propia formación inicial, vía iniciática y sacerdotal. Para nosotros/as, el sacerdocio es una responsabilidad que se ejerce y no un título que se obtiene, es el rol y la labor que se desempeña en una comunidad. Desde el más profundo respeto por las formaciones de sacerdote/isa y para cualquiera que, por llamamiento propio y en base al trabajo personal, asuma este nombre, no equiparamos éstos al sacerdocio dentro del culto de la Hermandad.

Las organizaciones y Templos asociados, muchos de los cuales -como seguramente ya sabréis- tienen una amplia trayectoria, sí piden donaciones o cobran por sus formaciones y actividades. Es parte de nuestra filosofía valorar positivamente que se cobre por el trabajo, nos parece justo y el único camino a la sostenibilidad para todos que la gente pueda cobrar por su esfuerzo y no que se espere que lo den todo a cambio de nada. Respetamos a quienes eligen la vía del voluntariado en todo lo que hacen (y normalmente son cosas maravillosas relacionadas con la Divinidad, las creencias, las ideas y el arte) pero personalmente pensamos que ésta opción, especialmente llevada al extremo, tiene más defectos que virtudes. Desde nuestra perspectiva, engendra pobreza y infravaloración de aquello que consideramos importante e impide que quienes no tienen una buena posición socioeconómica cuenten con la estabilidad y el tiempo libre necesarios con los que aportar sus dones o que tengan que renunciar a sus propias vidas para hacerlo. El camino de la Diosa no es el camino de la renuncia, Ella nos pide esfuerzos pero no nos pide que dejemos de lado nuestra vida.

De hecho, estamos profundamente agradecidos/as por ello, pues son las personas que lideran estas entidades que tienen actividad económica, las que desinteresadamente pueden estar contribuyendo para hacer frente a los gastos legales y técnicos de la Hermandad, además de invertir su tiempo y habilidades. Las formaciones de las organizaciones y Templos asociados son cursos que transforman la vida y dotan a quienes las hacen de herramientas para el ejercicio del culto, el sacerdocio o cualquier otro propósito en el que la persona quiera manifestar su conexión y compromiso por la Divinidad. Aquellos/as que las hemos experimentado no podemos más que recomendarlas y apoyar su existencia.

Así pues, sabemos que tales cursos facilitan la capacitación en muchas habilidades necesarias de forma rápida y estructurada pero no las consideramos ni imprescindibles ni equivalentes a la vía iniciática y sacerdotal de la Hermandad, ni obviamente, mucho menos al acceso a ésta.

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